
Subvolcanes sálicos en el Parque Nacional de Garajonay
La Gomera es la isla con estructura volcánica más antigua, ya que mientras en el resto de islas ha habido actividad volcánica reciente, en La Gomera han pasado 4 m.d.a. sin erupciones. Ese período, sin embargo, no ha transcurrido sin cambios. Los elementos (el océano, el viento, la vegetación…) han transformado su forma y relieve.
La costa ha retrocedido por la acción del fuerte Atlántico, dejando un paisaje con acantilados de 20 a 850 metros de altura, desplomes costeros que recuperan parte de la superficie perdida y pequeñas calas en la desembocadura de los valles. Los profundos valles que surgen como ejes desde la meseta central son fruto de la erosión, que ha dejado en la superficie antiguas formaciones en forma de roques. La erosión no ha podido hacer mella, sin embargo, en las zonas pobladas por el bosque, lo que nos deja una cúpula central de 60 m2 de aspecto fértil y transitable.
La tupida vegetación del parque hace difícil la observación de las formaciones geológicas, visibles sin embargo en los cortados que han dejado las carreteras, los bordes de los acantilados y afloramientos. La isla tiene las siguientes áreas geológicas, en orden de antigüedad:
Asociación de rocas granudas intercaladas entre formaciones tabulares (diques) muy numerosos, gabros, peridotitas, sienitas nefelíticas y basaltos. Es una formación submarina que ha remontado desde el fondo oceánico. Entre sus estructuras figuran rocas sedimentarias metamorfizadas, procedentes de lodos marinos.
Superpuestos al complejo basal sin transición hay aglomerados volcánicos compactos. Esta formación intercala “sill” y delgadas capas de lava más numerosas en el tope.
Siguen basaltos muy alterados en la columna de formaciones. Entre ellos se encuentran restos del techo de los aglomerados. Se caracterizan por su uniformidad. Los cortan numerosos diques verticales. En algunas zonas hay “pillow lavas” de erupciones submarinas o lavas aéreas que se precipitaron al mar.
La actividad magmática que originó los basaltos antiguos entró en un largo reposo durante el cual hubo erosión. Se formaron valles en la zona central. Al renovarse la actividad, el quimismo del magma había variado, ya que esta serie no incluse sólo basaltos, sin traquibasaltos y rocas sálicas que alcanzan a las fonolitas. Esta serie reconstruyó la cúpula central.
El quimismo es igual al de la anterior serie. Las faldas se cubrieron de productos de erupciones basálticas, traquibasálticas y fonolíticas, invadiendo la costa. La baja altura del acantilado costero del sur y sureste implica que las lavas ganaron gran espacio en las fajas costeras. El espesor de esta serie, bajo el mar, debe ser muy grande en este sector.
- Traquitas de Vallehermoso
Tras los basaltos antiguos, gran parte de las formaciones son coetáneas. En ese período de emisiones basálticas y sálicas irrumpe en medio del complejo basal de Vallehermoso. Está rodeada de intrusiones básicas, gabros, peridotitas y sienitas.
Disperso en la superficie en forma de pitones, fortalezas, roques, etc. A veces, coladas cortas de gran espesor. La erosión de basaltos subcrecientes ha despejado las estructuras, poniendo al descubierto basaltos antiguos.
En 1964 aparece un afloramiento cerca del Garajonay que inicialmente se consideró parte del Complejo Basal. Finalmente, por la excavacación de un depósito de agua, se descubrió que abarca muchos metros de espesor. Es un pegmatitoide semejante a un gabro alcalino.
El cono está cerca de la Cala Cantera, a pocos metros del mar. Los materiales del cráter y laderas son esponjosos. Posee una edad de 4,2 millones de años. Un dique que aparece en el acantilado fue la chimenea de alimentación.